25 mar. 2010

Yui Satake, la Alquimista del Crepúsculo

Ahora, unas fotitos de mi primogénita! La primera en llegar a casa, con la que me metí en este mundillo de cabeza... y aún le faltan montones de cosas :_D
Éstas son las únicas fotos un poco decentes de ella que tengo. Sé que es un muy triste, pero me costó mucho decidir la ambientación para contar su historia. Y elegí algo un poco steampunk! xD
Miles de gracias a Pandora y a su madre, que se encargaron de la ropita tan maravillosa que lleva Yui en estas fotitos! *3*
http://www.youtube.com/watch?v=6f0VbLdfETI&feature=related





20 mar. 2010

Alma de Shinigami



Como soy un poco perraca, voy a colgar fotos de mis chicos que ya tengo hechas desde hace tiempo... pero es que no consigo que me salga ninguna foto decente!! Necesito comprarme una reflex desesperadamente T_T

Empiezo con Shin, mi chico malote. Después de tanto tiempo en casa, aún no tiene su ropa definitiva, pero ya estoy más cerca de saber lo que quiero para él exactamente! :_D
http://www.youtube.com/watch?v=yvALdsgYCKU

2 mar. 2010

Karma. El comienzo.

Empiezo escribiendo el comienzo de la historia de Karma, uno de mis nuevos personajes, muy importante para mí... y eso que aún falta mucho para que llegue a casa! Ya tengo decidido el molde, pero lo que no tengo muy claro es si será chico o chica xD Se aceptan tomatazos , sugerencias y esas cosas!
Añado un par de links de canciones para ambientar, según lo rápido que leáis.
http://www.youtube.com/watch?v=wVyggTKDcOE&feature=fvst
http://www.youtube.com/watch?v=B-A-4NQfFRs
Gracias por leer!


De nuevo, soledad. El dolor que me presiona el pecho, el mismo que recorre mi cuerpo de la cabeza a los pies, se niega a abandonarme. Parece que no vaya a hacerlo nunca. Ya casi no recuerdo cómo era mi vida antes. Nuestra vida…

No dejo de preguntarme qué es lo que hice mal. Qué es lo que falló. Qué hizo que te alejaras de mí, que dejaras de ser el núcleo de mi existencia, para convertirte en un completo desconocido, para despreciarme de esa forma. Pero por más que lo intento, no encuentro respuesta. Me siento como un despojo, como un ser al que le han arrebatado el alma. Como si me hubiesen quitado la vida.

Prácticamente toda la vida juntos, no he vivido nada más. Tú eres el único hombre al que he conocido. O al menos, eso era lo que pensaba yo… Creí en todas tus mentiras. De verdad pensaba que tus besos eran genuinos, que tu amor era incondicional. Que tus caricias eran verdaderas, como las mías. Craso error.

La pérdida. Las noches eternas en que busco tu piel sobre mi cama, me nublan la vista y el juicio. Ya no tengo lágrimas que llorar por ti. ¿Sabes qué es lo peor de todo? ¿Lo que no soporto? Ni siquiera te importa todo el daño que me has hecho. No dudaste en salir corriendo, en mentirme ni engañarme, en verte con ella a mis espaldas, en traicionar la firme confianza que durante todos estos años había depositado en ti. Ojalá pudiese odiarte. Y ojalá pudiese ver mi futuro sin ti.

Pero no puedo. Ya no podré confiar en nadie. Ya no podré querer a nadie. Has eliminado mi esencia. Nunca volveré a ser como antes. Ni siquiera logro recordar cuándo fue la última vez que sonreí.

Y aquí es donde acaba todo. Espero que algún día llegues a leer esta carta y que entiendas todo lo que destruiste. Que al menos guardes algún recuerdo de mí.

Me temo que yo no podré pensar en otra cosa durante el resto de la eternidad.

Forever yours.

XXX



Pliego la carta con cuidado y la meto en el sobre, donde escribo el nombre de mi único amor en esta vida. Me quito la sudadera. ¡Tengo mucho frío! La dejo en el suelo y guardo la carta debajo. ¡Espero que llegue a su destinatario! Vaya, él sigue siendo lo único en lo que puedo pensar…
- Oye, empiezas a aburrirme, ¿sabes?
- Déjame en paz. Tú eres una de las razones por las que hago esto – contesto mientras me aproximo lentamente a la barandilla del puente. Ya ha anochecido y una fina neblina corretea entre mis pies.
- ¡Qué tonterías dices! Yo seré la única razón por la que no vas a hacerlo – gruñe la insistente voz.
- Ah, ¿sí? ¿Y cómo piensas evitarlo? – digo mientras me subo, no sin dificultad, y me siento con los pies colgando sobre el río. – Debe de estar congelada…
- ¡No sabemos nadar!
- Vaya, no me había dado cuenta…
- ¡Deja ya de hacerte la víctima! Todo el mundo lo pasa mal, no hagas semejante drama de esto. Ese imbécil no lo merece – mi otro yo empieza a alterarse. Ocurre muy a menudo. Sin embargo, sigo en calma. He tomado una decisión. No soy fuerte. No soy valiente. Quiero acabar con esto. No soy capaz de enfrentarme al mundo sin él a mi lado.
- Claro que eres fuerte. ¡Más de lo que imaginas! – oh, vaya. A veces me olvido de que puede escucharme. De que está dentro de mi cabeza.
- Qué sabrás tú… - murmuro.
- ¡Ja! Brillante respuesta. ¿Quién te crees que soy? He pasado por lo mismo que tú, pero yo ya no echo en falta a ese bastardo.
- No hace falta que lo insultes – las lágrimas corren por mis mejillas. Genial, ya me he vuelto a hacer llorar… - ya me conoces. Mírame. ¡Míranos! No puedo pasar por esto.
- Necesitas tiempo para olvidar. – La voz se vuelve un poco más dulce.- Te hace falta…
- ¡No!- me interrumpo – le necesito a él.
- Bobadas. Echa un vistazo alrededor. La gente pasa por esto todos los días. No es el fin del mundo.
- Bueno. Pero es el fin del mío. - Me pongo de pie sobre la roca del puente. Sopla el viento y no hay nubes que tapen las estrellas. Adoro el invierno. Siempre ha sido mi estación favorita. Inspiro profundamente, para sentir la vida por última vez en mis pulmones. – Despídete de esto. De todos modos, ya nadie nos echará de menos.
La vocecilla molesta cada vez se escucha más y más bajito. Por fin, tranquilidad. La piedra está fría bajo mis pies descalzos. Echo un último vistazo a mi alrededor. La ciudad duerme, tranquila. Las lucecillas de los adornos navideños me hacen suspirar. Y los recuerdos vuelven a pasar, despiadados, por mi mente. Rápidos como un relámpago, para remover mis entrañas una vez más. Se amontonan. El primer beso. Sus abrazos. Su olor. Su risa. La primera vez que hicimos el amor. Sus caricias… y el fin. Como si alguien me hubiese golpeado en el pecho, grito por primera vez después de mucho tiempo. Mi grito rasga el aire, dispersa la niebla. Me siento mejor. Ahora tengo la mente más clara. Suspiro. Doy un paso adelante, hacia el vacío.
- Nos vemos.
Es lo único que se me ocurre decir. Nunca he sido alguien precisamente brillante…
Mientras caigo, lo único que pienso es que habría dado cualquier cosa por un último abrazo suyo.


Por una vez, tengo razón: el agua está congelada. El golpe y el frío me cortan la respiración. Mi cuerpo es más pesado a cada segundo que pasa. No me resisto, es lo que tanto anhelaba.
- ¡Imbécil! No te lo voy a perdonar nunca – oigo dentro de mi cabeza. “Eso es demasiado tiempo” pienso.
Intento mantener los ojos abiertos mientras me hundo, así puedo ver un poco más las estrellas. Alzo mi mano derecha hacia ellas. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que creía que podía tocarlas? Cierro los ojos. Ya no puedo contener más la respiración. Noto cómo el agua helada llega a mis pulmones.
Después de mucho tiempo, una débil sonrisa aparece en mis labios.