9 ene. 2012

We could have had it all

Música

Cada vez me canso más. Cada vez que vuelvo a confiar en alguien, a salir de mi caparazón, vuelven a golpearme. Y cada vez caigo con más fuerza que la anterior, preguntándome si podré volver a ponerme en pie. Ojalá mis ojos se secaran para siempre para no volver a llorar nunca más. Kokoro me acaricia la cabeza. Me obliga a mirarla a los ojos.
- Sabes que no merecen la pena, ¿verdad?
Asiento con la cabeza, pero mis ojos siguen llenos de lágrimas amargas.
- Sé cómo te sentirás mejor.
Me sonríe y me toma de la mano mientras echamos a andar. Cuando nos detenemos, estamos frente al gimnasio.
- Te ayudaré a entrenar.
Me abraza y me besa en la frente. Nos cambiamos de ropa y nos preparamos para comenzar.
Ella me enseña las técnicas, yo golpeo el saco de arena como si no existiera nada más en el mundo. Pierdo la noción del tiempo. Podrían haber pasado un par de minutos o de horas, no lo sé. Cuando terminamos estoy tan agotada que casi no puedo ni dar un paso más. Pero es lo que necesitaba, así que le doy las gracias a mi amiga.
- Lo haremos todos los días, ¿de acuerdo? Así te harás más fuerte. Te hará falta.
Cuando salimos de la ducha, ella se prepara para ir a trabajar. Pero antes se despide:
- Recuerda, ahora eres Karma. No te preocupes por lo de antes. Todo pasa por algo, y al final todo el mundo tiene lo que se merece.
Se pone sus patines en línea y desaparece tarareando una alegre canción. A veces me pregunto de dónde saca tanta energía...

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