3 dic. 2011

Miedo



"Mierda". Le pego una patada a una lata mientras camino por la calle medio a oscuras.
"Vaya mierda". Me pregunto por qué me tienen que pasar estas cosas a mí mientras vuelvo a golpear la lata, esta vez más fuerte. Sorbo por la nariz, lo que faltaba. Hace un frío que hiela los huesos, que te cala hasta lo más hondo y te agota.
Maldigo un rato más mientras las lágrimas ruedan por mis mejillas y sigo caminando de vuelta a casa. No hay ni un alma por la calle. "Mejor, así no me verán llorar. No lo soporto".
"Hay cosas peores". Claro que hay cosas peores, pero a cada uno le toca su parte. Por mucho que lamente los males de los demás, sólo puedo compadecerlos o, como mucho, tratar de ayudar. Es distinto cuando el dolor lo sientes en tus carnes. Intento consolarme mientras mi otro yo no deja de hundirme en la mierda.
El camino es largo, pero las lágrimas y los ojos hinchados siguen ahí cuando llego a mi destino. Espero que no haya nadie para recibirme, no soportaría tener que dar explicaciones.
Entro y cruzo las salas a toda prisa, hasta que llego a mi dormitorio. Cierro el pestillo y rompo a llorar contra la almohada. Mucho me temo que esta noche no habrá cuentos para las niñas.
-¿Estás bien?- oigo preguntar a Kokoro a través de la puerta.
-Por favor, hablamos mañana- le ruego.
Silencio.
-De acuerdo, ya sabes dónde estoy- menos mal que es comprensiva y entiende todo rápidamente. Y la escucho alejarse, y también cómo habla con Ed.
Sólo necesito aclararme. Miro por la ventana y veo las luces de la ciudad. Las prisas, el ajetreo. Todo el mundo tiene sus problemas. Siempre es lo mismo. Si sólo fuera más fuerte...
No me doy cuenta de cuándo me duermo.
Por la mañana, parece que la luz que entra por mi ventana despeja los temores y me hace más valiente.
"Todo saldrá bien, ya lo verás". Me prometo mientras respiro profundamente. Espero no volver a defraudarme...




Un trocito de la historia de Karma.

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